Los meniscos: qué son y para qué sirven

Los meniscos desempeñan una función fundamental en la actividad de las rodillas, por eso, es importante mantener las articulaciones en buen estado para evitar lesiones de cartílago, que podrían resultar incapacitantes para el paciente.

¿Qué son los meniscos_

¿Qué son los meniscos?

Los meniscos son fibrocartílagos, situados en la articulación de la rodilla, entre el fémur y la tibia, que rellenan los espacios entre las articulaciones. Están compuestos de agua, colágeno y elastina, y su textura es flexible y gelatinosa.

Actúan como almohadillas y tienen una función amortiguadora. Además, absorben los impactos que se producen entre las superficies articulares, aportando estabilidad a la articulación.

Tipos de menisco

Existen dos tipos de menisco. Por un lado, se encuentra el menisco interno o medial, que se sitúa en la parte central de la rodilla. Está dividido en dos cuernos: el anterior, que se une a la tibia por delante del ligamento cruzado anterior, y el cuerno posterior, que se une por delante del ligamento cruzado posterior.

Por otro lado, se diferencia el menisco externo o lateral que, es más pequeño y movible. También está dividió en dos cuernos. Sin embargo, en este caso no está unido al ligamento de la rodilla, lo que le dota de mayor movilidad.

Función de los meniscos

Los meniscos desempeñan una función importante en el movimiento y la movilidad de la articulación de la rodilla, mejoran la función articular, es decir, permiten que la rodilla realice movimientos básicos, como, flexión o extensión, y movimientos más complejos.

Además, distribuye las cargas, evitando la sobrecarga de la articulación. Su función principal, es la congruencia articular, es decir, proporciona la forma adecuada para que la tibia y el fémur encajen y, de esta forma, permite el deslizamiento entre los dos huesos evitando roces, que pueden provocar dolor. Por eso, en caso de lesiones se evita su extirpación completa, ya que el roce de los huesos suele desembocar en artrosis degenerativa.

Principales movimientos de los meniscos

Los meniscos participan en, prácticamente, todos los movimientos de la rodilla. En los movimientos de flexión y extensión, siguen el movimiento de la tibia. En los movimientos de extensión se desplazan hacia delante, y en los movimientos de flexión, hacia detrás.

Rotura de menisco

En los movimientos de rotación, los meniscos siguen el movimiento de la parte del fémur con la que están en contacto, conocidos como cóndilos femorales. De esta forma, en movimientos de rotación interna, el menisco externo se desplaza hacia detrás, y el interno hacia delante. En cambio, en los movimientos de rotación externa, al contrario.

Lesiones más habituales en los meniscos

Las lesiones de menisco, se conocen como meniscopatías, y, en función de la causa pueden diferenciarse tres tipos de lesiones: en primer lugar, las lesiones degenerativas, que se deben al desgaste y deshidratación de los meniscos con el paso del tiempo. Son habituales en personas de edad avanzadas y, es normal que el menisco se termine rompiendo, sin necesidad de realizar movimientos bruscos.

Por otro lado, se encuentran las lesiones traumáticas, en este caso, la causa de la lesión son movimientos bruscos o traumatismos. Y, por último, las lesiones mecánicas, que están relacionadas con pequeñas deformidades o anomalías en la rodilla, por ejemplo, una rotación excesiva o una hiperextensión.

Las lesiones de menisco, suelen provocar dolor que, en un primer momento, aparece tras la práctica de ejercicio. Además, suele estar acompañado de rigidez en la rodilla o inmovilidad de la articulación.

Rotura de menisco

La lesión más habitual del menisco, es lo que se conoce como rotura de menisco. Es una patología habitual en deportistas y personas de edad avanzada. En el caso de personas jóvenes, la lesión suele estar causada por un traumatismo que provoca el desgarro del cartílago, provocando su rotura.

Sin embargo, en las personas de edad avanzada, esta lesión está estrechamente relacionada con la artritis, lo que produce el desgaste del cartílago y su posterior rotura, sin necesidad de haber realizado un movimiento brusco.

Normalmente, tras la rotura del menisco, suele ser necesario que el paciente mantenga la articulación en reposo, para reducir la inflamación. Si el dolor persiste y afecta a la movilidad de la rodilla, es común realizar una cirugía.

La cirugía de menisco suele realizarse mediante artroscopia, es decir, mediante incisiones muy pequeñas. La cirugía puede realizarse de dos maneras: una meniscopatía parcial, en la que se extirpa parte del menisco o, en algunos casos, se retira en su totalidad. En otros casos, se prefiere practicar una sutura meniscal, en la que se sutura el desgarro, ésta ofrece, a largo plazo, mejores resultados, ya que disminuye las probabilidades de que el paciente desarrolle artrosis.

Función de los meniscos

Consejos para evitar lesiones en los meniscos

En muchos casos, las lesiones de los meniscos son inevitables, sin embargos, es importante tener en cuenta ciertas pautas que ayudan a prevenir su aparición. De esta forma, en primer lugar, es importante fortalecer la musculatura de la pierna, para evitar una presión excesiva sobre el cartílago, Sin embargo, es recomendable evitar deportes de impacto o prácticas deportivas que supongan posiciones forzadas para la rodilla.

Por otro lado, se recomienda mantener un control sobre el peso corporal, ya que a mayor peso, la rodilla tendrá que soportar mayor presión.

Como se ha podido observar, es importante mantener la articulación de la rodilla en buen estado, para evitar la aparición de lesiones que puedan alejar al paciente de la práctica de sus actividades cotidianas.

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